Prolactina

La prolactina, también llamada hormona luteotropin, es una hormona proteica producida por la glándula pituitaria de los mamíferos, que actúa junto a otras hormonas para iniciar la secreción de leche por las glándulas mamarias. En la escala evolutiva, la prolactina es una hormona antigua, que sirve a múltiples funciones en el organismo. Se sintetiza y secreta a partir de lactotropos, que constituyen aproximadamente el 20 por ciento de la glándula pituitaria anterior y se encuentran mayormente en las partes laterales de la glándula.

Importancia fisiológica de la prolactina

En las mujeres la principal acción de la prolactina es iniciar y mantener la lactancia. En las madres en período de lactancia, la estimulación táctil del pezón y los pechos bloquea la secreción de dopamina por parte del hipotálamo, la cual normalmente inhibe la prolactina.  Esta inhibición se traduce en un fuerte aumento de las concentraciones de prolactina en sangre, seguido de un descenso significativo cuando la lactancia se detiene.

breast-feed-baby-lgLas concentraciones elevadas de prolactina inhiben la secreción de hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) desde el hipotálamo, disminuyendo de ese modo la secreción de las gonadotropinas (la hormona luteinizante y la hormona folículo-estimulante), e imposibilitando la acción de las gonadotropinas sobre las gónadas. Por tanto, durante la lactancia estos niveles reducen la fertilidad, considerándose este hecho como un mecanismo de protección para que las mujeres no queden embarazadas mientras están alimentando a los recién nacidos.

Debido a que la prolactina actúa para mantener el cuerpo lúteo del ovario, que constituye la fuente de la hormona sexual femenina progesterona, se dice que también ayuda a mantener el embarazo, un período que se caracteriza por el aumento considerable de la secreción de prolactina. Factores como las altas dosis de estrógenos y la estimulación transitoria por el estrés y los ejercicios pueden influir también en la liberación de esta hormona.

Regulación de la secreción de prolactina

La regulación hipotalámica de la secreción de prolactina por la glándula pituitaria anterior es diferente de la regulación hipotalámica de otras hormonas en dos aspectos. En primer lugar, el control hipotalámico de la secreción de prolactina es principalmente inhibitorio, mientras que el control hipotalámico de la secreción de otras hormonas de la pituitaria anterior es estimulador. Por lo tanto, si la pituitaria anterior se separa de la influencia del hipotálamo, la secreción de prolactina aumenta, mientras que la de las otras hormonas disminuye.

AFP48AEl factor hipotalámico que inhibe la secreción de prolactina es el neurotransmisor dopamina, que no es un neuropéptido, como son las otras hormonas hipotalámicas que regulan la secreción de hormonas de la glándula en cuestión. Por tanto los fármacos que imitan la acción de la dopamina son útiles en el tratamiento de los pacientes con altas concentraciones de prolactina en sangre.

Existen otros factores estimulantes de la prolactina, lo que incluyen a la GnRH, la hormona liberadora de tirotropina y el polipéptido intestinal vasoactivo. Sin embargo, la importancia fisiológica de estos factores estimulantes no está bien definida. Otro factor estimulante es el estrógeno, que estimula la síntesis y la secreción de prolactina en las últimas etapas del embarazo, de modo que las glándulas mamarias se preparen para la lactancia.

La deficiencia y el exceso de prolactina

Para comenzar, se plantea que la deficiencia de prolactina se produce como resultado de la deficiencia de la hormona pituitaria en general, una condición que se caracteriza por la deficiencia de otras hormonas, además de la prolactina.

Una causa principal para que exista deficiencia de hormonas pituitarias es la presencia de un tumor hipofisario. El ejemplo más notable de la insuficiencia de prolactina es el síndrome de Sheehan, en cuyo caso la glándula pituitaria anterior de las mujeres embarazadas se destruye parcial o totalmente, durante o poco después de dar a luz. Este síndrome tiende a ocurrir con más frecuencia en las mujeres que tienen sangrado excesivo durante el parto y como resultado no producen leche materna y no pueden amamantar a sus bebés.

La insuficiencia de prolactina no causa alteraciones en las mujeres que no están en período de lactancia y no causa anomalías en los hombres.

Por otra parte, el aumento de la secreción de prolactina puede ser causado por un daño en el tallo hipofisario, interrumpiendo así el flujo de dopamina desde el hipotálamo a las células lactotrofas. Otros desencadenantes pueden ser los tumores de la glándula pituitaria, tales como los adenomas lactotróficas o prolactinomas, así como varias enfermedades sistémicas, en particular la deficiencia de la tiroides.

Muchos de los medicamentos, especialmente los utilizados para el tratamiento de los trastornos psicológicos o psiquiátricos, la presión arterial alta (hipertensión) y los dolores, también pueden aumentar la secreción de prolactina. En algunos pacientes con altas concentraciones de prolactina en la sangre (hiperprolactinemia), existen causas inapreciables y se diagnostica que tienen hiperprolactinemia idiopática.

En las mujeres con edad reproductiva, las altas concentraciones de prolactina resultan en una disminución de la secreción de gonadotropinas y por lo tanto, la disminución de la función ovárica. La frecuencia de los períodos menstruales disminuye (oligomenorrea), o incluso pueden desaparecer  por completo (amenorrea). En adición, se presentan síntomas de deficiencia de estrógenos, como la pérdida de deseo sexual, sequedad de la vagina, infertilidad, y con menor frecuencia, la lactancia anormal (galactorrea).

Las altas concentraciones de prolactina generalmente no se asocian con los síntomas de las mujeres posmenopáusicas, aunque en muy raros casos pueden producirse episodios de galactorrea. En los hombres, las concentraciones elevadas de prolactina también disminuyen la secreción de gonadotropinas, y por lo tanto disminuyen la función testicular, lo que resulta en bajas concentraciones séricas de testosterona. En esos casos los principales síntomas son la pérdida del deseo sexual, disfunción eréctil, debilidad muscular e infertilidad.

Los prolactinomas son el tipo más común de tumores que secretan hormonas pituitarias. Son cuatro o cinco veces más comunes en mujeres que en hombres, sin embargo, tienden a ser más grandes en los hombres cuando se diagnostican. Esta diferencia se explica por el hecho de que la irregularidad menstrual es un indicador muy sensible de exceso de secreción de prolactina, mientras que la disminución de la función testicular en los hombres no lo es.

Los prolactinomas suelen causar dolores de cabeza, trastornos en la visión, así como síntomas y signos de otras deficiencias hormonales hipofisarias.

La mayoría de los pacientes con prolactinomas se tratan con medicamentos que imitan la acción de la dopamina, tales como bromocriptina y cabergolina. Estos fármacos producen una disminución rápida en la secreción de prolactina y del tamaño del tumor. No obstante, en algunos casos, los medicamentos no son eficaces o pueden causar efectos secundarios indeseables, tales como náuseas, vómitos y dolor de cabeza. Estos pacientes pueden ser tratados por cirugía o terapia de radiación.

Las personas que presentan escasos síntomas, por ejemplo, la ausencia de la menstruación ocasionalmente, pueden no requerir tratamiento. Estos pacientes suelen tener tumores que no crecen y una hiperprolactinemia leve que no aumenta.